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Sala La Cámara

Sala La Cámara retoma la programación de exposiciones.

Fotografías de Fefa Toledo

del 28 de marzo al 5 de mayo

 

promo

 

Desde que empecé en el mundo de la fotografía, siempre me he sentido mejor
cuando trabajo por proyectos. Estos hacen que yo pueda expresar lo que siento o
las ideas en las que creo.
En mis obras influyen lo que yo pienso sobre la naturaleza, la mujer o las
estructuras de desigualdad social.
Neurotic representa la Neurosis Social, la que hace que el individuo en vez de ser
lo que es, prefiere parecer ser.
Nace a partir de “Sustancial”, una idea que llevé a cabo para expresar que la
belleza está en lo simple, lo esencial, la existencia misma… Fotografié aulagas,
entre otras plantas. Eso me llevó a observarlas con más detenimiento. Mientras, surge la idea para
crear Neurotic. Por ese tiempo a las aulagas la cubría una planta parásita
(cuscuta cf. Aproximata). Me recordaba a las neuronas. Ello me iba a representar
las imágenes de la obra.
Como técnica utilicé programas de edición digital.

Fefa Toledo

 

Como soy el que le imprime sus trabajos, conozco la obra de Fefa Toledo desde hace muchos años, y desde hace muchos años me ha parecido que es una artista que necesariamente hay que tener en cuenta.

Fefa es una mujer comprometida con sus ideas. Las progresivas series que le he ido conociendo están firmemente armadas en torno al norte magnético del feminismo. Y su forma de entender desde la fotografía ésa y otras reivindicaciones es la seriedad, la profesionalidad, la búsqueda de la perfección formal, la imaginación y una mirada fotográfica bastante particular.

Me suelen gustar más las fotos encontradas, más que las que se preparan de forma conceptual para ser captadas. Muchos me dirán que en el fondo es lo mismo porque media la mirada, el encuadre, el tratamiento y la contextualización que le damos a un motivo cuando lo fotografíamos sin haberlo colocado previamente ahí. Puede ser. Entonces ése el caso de la serie que nos ocupa: aquí no hay nada preparado, pero, cuidado, después de todo el proceso, en unos matojos Fefa ha querido ver el entramado social, el que nos prende a unos con otros y con el que nos agarramos al conjunto a veces mostrando un yo cocinado para esa función.

Con Neurotic me ha pasado como cuando escuchas, especialmente de más joven, una banda anglosajona de la que te apasiona su música, y vas conociendo datos por los programas y las entrevistas, entonces das cuartelillo a lo que estás oyendo sin tener ni puñetera idea de qué va la canción, pero "seguro que la letra mola".

Ni idea de lo que estaba viendo, pero me encantaba la música de Neurotic.

Miguel Ángel Roldán

Fotografías de Tato Granero

del 16 de febrero al 16 de marzo

tato

Tato Granero propone con esta exposición… No, bueno, yo diría que proponer no propone nada. Para eso están ustedes.

Él hace, y sobre todo deshace. Y cuando termina su curioso proceso de creación no ha salido aún de la cámara, pero su obra ya esta lista para ser revisada, amada o despreciada. Tanto da. Eso es lo de menos.

Creo que lo realmente maravilloso debe ser la cara que se le queda a Tato cuando editando y rompiendo (como el dice) la foto que acaba de hacer en su cámara, aparece de repente una imagen estallada de color, con píxeles del tamaño de un puño, con degradados de 7 u 8 colores, pero llena de una fuerza expresiva que muy pocos consiguen. Y como digo, todo sin llegar al ordenador.

Todo se hace en la cámara, una pequeña compacta que hace que nos preguntemos algunos si realmente tiene mucho sentido la carrera de los megapíxeles y la excelencia fotográfica, cuando un poco, mínimo, de humilde información digital, puede emocionar tanto.

Y es que tengo la impresión de que Tato no usa la Cámara como un fotógrafo, sino como un pintor. Pero no un pintor que hace fotos, un fotógrafo al que le salen pinturas.

Como no soy persona que medite demasiado las cosas, ha aparecido un día un tal Tato Granero y me he dicho: anda, pues vamos a recuperar la programación de exposiciones de La Cámara con este hombre. ¿y por qué? Por dos razones muy simples. La primera, una razón sentimental, que su obra me recuerda a mi primera exposición, en El Buho de La Laguna, allá por el año 90, la segunda por sentido: no tiene ningún sentido comenzar por la senda que han trillado los elefantes ni la que hacen laboriosas las hormigas. Tato se ha colado de lateral para empezar esta programación nada conformista. 

Miguel Ángel Roldán