Proceso, de Cristóbal Dorta

Proceso, de Cristóbal Dorta

Independientemente de las referencias filosóficas y espirituales que tiene Proceso para Cristóbal, nos encontramos ante una colección de imágenes de diferentes tiempos con una presencia importante de las realizadas en el tiempo de la erupción del volcán Tajogaite.

Hay una única imagen explícita del volcán, y sin embargo está evocado en varias de las piezas. Porque cuando fotografiamos no podemos sustraernos al ruido de nuestra cabeza. Como el bramido que me contaba Cristóbal que era lo que más delataba la actividad de lo que ocurría al otro lado de la isla. El bramido y la ceniza, claro. La ceniza que curiosamente reconstruye el volcán sólo para la imagen. ¿Y hay algo que nos hable más del tiempo que la ceniza? Pero Proceso no es solo un tiempo remoto, también es el tiempo de las hojas que están recién nacidas. Y el tiempo del mar y de la tierra y del hierro. Y el tiempo de los hombres y del que hablan las arrugas. Y el tiempo inventado en el jardín japonés de Togores. Pero sobre todo Proceso es el tiempo de la luz: a la vez instante y eterno -y la búsqueda incesante en el fotógrafo-.

Miguel Ángel Roldán, junio de 2026